Thursday, July 27, 2017

Cómo no sudar (tanto) en la bici


Una de las principales preocupaciones de quienes han pensado alguna vez en usar la bici como medio de transporte pero luego lo han descartado, principalmente para ir al trabajo, es el tema del sudor.

Pocos cuentan con el lujo de una ducha en su lugar de trabajo, por lo que la idea de llegar a la oficina con marcas en la espalda o en las axilas es suficiente para hacer cambiar de opinión a muchos.

Sin embargo hay varios factores que influyen de manera considerable en cuán frescos podemos llegar a destino en nuestra bici:

Dejar el afán. Si bien pedalear algunos km diarios califica como actividad física, ni la ciclorruta ni la calle son un velódromo o una etapa de una vuelta ciclista. De cualquier manera, al igual que al transitar en un carro o moto, la velocidad promedio está determinada por el tráfico, la ruta, las intersecciones, los semáforos y demás.

Pedalear más rápido, o en una relación (cambio) innecesariamente difícil solo reduce el tiempo necesario para llegar al próximo semáforo. Al pedalear de manera más pausada se puede tener una misma velocidad promedio manteniendo el sudor al mínimo.

Si se quiere sudar menos es mucho mejor una bici con cambios que una fixie.

Dejar que la bici cargue tus cosas. Por más que los fabricantes de morrales deportivos insistan que con mallas y otros elementos se mejora la ventilación entre el morral y la espalda, la mejor manera de llegar con una mancha de sudor en la espalda es cargar una mochila. Las bicis de EnCicla o muchos otros esquemas de bicicletas públicas llevan una canasta en frente por una razón, y no es propiamente tener una apariencia vintage. Deja que tu bici te lleve a tí y a tus cosas, y el viento te mantendrá fresco.

Y esto no significa necesariamente tener que instalar una canasta o alforjas en la bici! Con un poco de creatividad muchos bolsos o morrales pueden fijarse de manera segura al manubrio o al tubo superior de la bicicleta sin necesidad de gastar en aditamentos. Por supuesto, hay que asegurarse de que todo quede bien fijo para evitar un accidente.

Este morral, a pesar de que supuestamente permite ventilar la espalda, va mucho mejor amarrado al manubrio de la bici con sus propias correas.

Elegir una buena ruta. En mi caso el trayecto de ida en la mañana es casi todo de bajada, lo que hace que el de regreso sea en subida, pero el objetivo es no llegar sudando a la oficina, al llegar a casa la situación es diferente.

Elegir una ruta predominantemente plana, o si se tiene suerte en bajada, aun cuando implique un trayecto más largo, reducirá el esfuerzo necesario.

Evitar el sol. Ya sea elegir una ruta sombreada con árboles o edificios, o realizar el trayecto temprano en la mañana o al final de la tarde, guardarse del sol siempre ayuda a no sudar tanto.

Usar ropa fresca. Esto no significa cubrirse en lycra o ropa deportiva. Las prendas sueltas de algodón son frescas y permiten una excelente ventilación. La mera diferencia de llevar la camisa por dentro o por fuera del pantalón tiene un efecto enorme en la forma en que el viento generado por la velocidad de la bici ayuda a refrescarnos y evitar el sudor.

Aun así hay que ser sinceros y en ciudades como Medellín, donde la temperatura raramente baja de los 20ºC, el calor aun a la sombra puede ser suficiente para poner a sudar a muchos, pero simples recomendaciones como estas pueden hacer la diferencia para que tu trayecto en bici sea suficientemente cómodo y fresco para animarte a repetirlo.

Cómo no sudar (tanto) en la bici. Parte II

Tras escribir la semana pasada sobre algunos consejos para mantenerse fresco mientras se usa la bici como medio de transporte utilitario (...