Thursday, June 8, 2017

Los semáforos invisibles

Cualquier persona que haya tenido que esperar de primero en un semáforo en Colombia sabe que la ubicación de estos es menos que ideal. En muchas ocasiones el semáforo está justo encima del vehículo en la intersección, lo que hace que el conductor tenga que contorsionarse sobre el volante o sacar la cabeza por la ventana para estar atento al cambio de luz. En algunos casos la cebra está antes del semáforo y quien la respeta tiene alguna distancia para ver el semáforo sin tanto problema.

Esto es claramente un problema de diseño; si el semáforo estuviera sobre la intersección o después de esta, la visibilidad sería mejor.

Peor aun, es la ubicación de los semáforos de giro. Tradicionalmente en una intersección, el semáforo que indica el giro a la izquierda ha estado ubicado junto al carril izquierdo y se diferencia por tener forma de flecha, lógicamente, para que el conductor que va por ese carril se percate de si puede realizar el giro. En muchos casos este semáforo cambia a rojo antes que los semáforos que están ubicados sobre los carriles que siguen derecho, generalmente para dar paso a los peatones mientras los vehículos continúan recto. Hasta aquí todo normal.

El problema resulta cuando se instala una ciclorruta al costado izquierdo de la vía y no se reubican los semáforos. En estos casos el semáforo para girar a la izquierda ya no está junto al carril de giro, sino junto a la ciclorruta misma, lo cual hace que los vehículos que van a girar ahora se guíen por el semáforo que está sobre su carril y no se percaten de que deberían seguir el semáforo de giro y no el semáforo de seguir recto. Básicamente el semáforo de giro se vuelve invisible para el conductor por  no haber modificado la intersección más allá de introducir el semáforo para el ciclista.


Intersección de Palacé con Los Huesos.

Este es un problema de todos los días en mi ruta habitual, durante la cual hay al menos 4 intersecciones donde esto sucede.

Por mi propia cordura, prefiero pensar que la mayoría de conductores simplemente no ven el semáforo de giro, aunque en muchos casos la realidad es que simplemente hacen caso omiso de el.

Como ciclistas hay que estar atentos a estas deficiencias del diseño que no dan prioridad a los usuarios más vulnerables y por lo tanto incrementan nuestro riesgo.

Friday, June 2, 2017

Es necesaria una ciclorruta en cada calle? probablemente no.

Mi ruta usual de la casa a la oficina tiene 5 km. Alrededor de la mitad están cubiertos por la ciclorruta de la avenida Las Vegas y Palacé (carrera 50), que va desde el sector de Ciudad del Río hasta la avenida San Juan.

Durante mucho tiempo dudé de usar la bicicleta para ir al centro de Medellín tras un intento inicial durante un día sin carro durante el cual decidí tomar la Avenida Oriental solo para arrepentirme de haber usado una vía rápida el mismo día en el que los buses tenían la vía casi libre para ir a toda velocidad. Ese mismo día decidí que hasta que hubiera una ciclorruta en esta vía era estúpidamente peligroso volver a ir en bicicleta al trabajo.

Sin embargo, con el paso del tiempo, y el aburrimiento de los trancones, las ansias de volver a intentarlo con la bici fueron creciendo nuevamente y empecé a preguntarme si sería posible tomar una ruta más segura. Finalmente decidí probar con la ruta que estoy usando ahora y ha sido realmente fácil.

A pesar de que la ciclorruta de Palacé llega a su fin en San Juan (más bien continúa por San Juan en sentido E-W), se puede seguir por la primera para entrar al centro y atravesarlo completamente. A pesar de ser una vía de alta circulación de buses medianos (los que normalmente llamamos colectivos), está altamente semaforizada lo que hace que la velocidad del tráfico sea bastante lenta. En general en la bici voy a la misma velocidad que los autos, buses y motos, con la ventaja de que en los semáforos puedo avanzar hasta el frente.

Sorprendentemente además, pareciera que en esta calle los buses se olvidan de su afán y dejan de competir unos con otros, lo que es tranquilizador y aumenta la confianza para transitar.

El recorrido atraviesa el corredor del tranvía de Ayacucho justo en la estación de San Antonio, y siempre es bonito pasar por allí y ver el tranvía esperando pasajeros para iniciar su recorrido hasta Buenos Aires.

Finalmente por allí puedo llegar hasta la calle 55, para subir y atravesar el Parque de Bolívar, donde la Catedral Metropolitana y las palomas siempre son un paisaje agradable para iniciar el día, y llegar a la oficina.

Este trayecto normalmente me toma poco menos de media hora, dependiendo de la suerte con los semáforos en Palacé (que desafortunadamente siguen dando prelación a los carros). Llegar desde mi casa hasta la oficina por la avenida oriental probablemente no tomaría más de 15 minutos puesto que es un recorrido de casi 3.5 km.

Según el Plan Metropolitano de la Bicicleta, el proyecto de infraestructura de mayor prioridad es una ciclorruta que atraviesa por completo el Valle de Aburrá de sur a norte pasando por toda la Avenida Oriental. Ignoro si su construcción está contemplada dentro de los km que tienen proyectados la alcaldía y el área metropolitana; según las recomendaciones del citado plan debería ser así.

Sin embargo mientras eso sucede hay otras formas de circular en el centro sin sentirse constantemente en riesgo. Las medidas que se han tomado por administraciones recientes para calmar el tráfico, peatonalizar calles, entre otras, son bienvenidas y hacen al centro un lugar más amable y fácil de transitar en la bici.

Ahora creo que no siempre hace falta una ciclorruta para llegar a cada destino.




Cómo no sudar (tanto) en la bici. Parte II

Tras escribir la semana pasada sobre algunos consejos para mantenerse fresco mientras se usa la bici como medio de transporte utilitario (...