Monday, October 9, 2017

El invierno no es motivo para guardar la bici

Despúes de las últimas publicaciones, referentes al calor y al verano, llegó la época de lluvias, o como la llamamos tradicionalmente en Medellín y en Colombia, el invierno, y con él la incertidumbre y la duda de seguir moviéndose en la bici o dejarla guardada y optar por la protección del carro contra los elementos. Particularmente en la segunda época de lluvias del año, es decir septiembre-octubre-noviembre, donde no solo suele caer más agua sino que los días del mes en los que llueve son más.

Tranquilo con la falsa seguridad que brindan los días de sol en el verano (y la ingenua ilusión de que se extendiera hasta finales de septiembre), no tuve la precaución de comprar unos buenos guardabarros para la bici ni un poncho para mí mismo, y llegado el invierno siempre hay una excusa para posponerlo un poco más.

Sin embargo no todo está perdido, y el propósito de esta publicación es dar ejemplos y consejos de cómo, aun en invierno, es posible usar la bici como principal medio de transporte sin tener que realizar mayores cambios a la indumentaria (o incluso ninguno en absoluto), dadas algunas condiciones:

1. En invierno llueve más, pero generalmente no llueve más largo.

Lo usual del invierno, al menos en Medellín, son los aguaceros, con seguridad más frecuentes y más intensos, pero no siempre más largos. Esto implica que si bien es probable que llueva todos los días, también es muy probable que haya muchos momentos del día en que sea posible salir a la calle mientras no llueve, por lo que con algo de planeación y si se tiene flexibilidad con el horario, aun en invierno es posible ir en bici sin mojarse la mayor parte del tiempo. Rara vez llueve todo el día seguido.

2. Por lo general la calle se seca sorprendentemente rápido.

Sea por el calor que acumula el pavimento, o por el movimiento de los carros que genera calor y viento, se puede salir 15 o 20 minutos después de haber pasado el aguacero y ya la mayor parte de las vías estarán secas, por lo que la salpicadura de las llantas no será tan drástica. Con excepción de algunos charcos aquí y allá, que se pueden esquivar fácilmente, la vía estará razonablemente seca para salir sin preocupaciones ni tenerse que cubrir hasta el pelo.

Un consejo adicional, cuando no se pueden evitar los charcos o cuando toca salir con la calle aun mojada, es ir despacio para evitar al máximo la salpicadura de la llanta trasera. A mayor velocidad mayor es la probabilidad de que el mugre salte de la llanta a la espalda.

3. La dirección del aguacero suele ser predecible.

En el Valle de Aburrá predominan los vientos desde el norte y el oriente, lo que significa que los aguaceros generalmente se mueven hacia el sur y hacia el occidente. Basta con mirar hacia el norte y el oriente para saber si el aguacero viene hacia uno o si pronto va a pasar. Si uno mira a las montañas al oriente y alcanza a ver el cielo azul, puede estar seguro de que el aguacero va a pasar pronto y habrá al menos un rato de tiempo seco para llegar a destino.

4. Hay apps de pronóstico meteorológico bastante precisas.

Hoy en día casi todos tenemos el pronóstico del tiempo al alcance de la mano, en nuestro celular. A pesar de esto mucha gente aun no confía en las predicciones meteorológicas. Lo que yo he encontrado es que hay que probar distintas fuentes de información hasta encontrar una que sea lo suficientemente buena para el lugar donde uno vive.

La app que viene por defecto en mi celular resulta no ser muy buena para predecir el tiempo, sin embargo tras probar algunas más encontré una que suele ser bastante acertada y me sirve mucho para planear mi día. Incluso tiene una función que muestra el pronóstico hora a hora y es bastante precisa lo que me ayuda a decidir a que hora probablemente podré salir. De todos modos hay que tener en cuenta que nunca la predicción va a ser perfecta y que la ciudad es bastante grande, por lo que a veces llueve en otra parte de la ciudad, tal como estaba previsto, pero uno no se da cuenta.


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